Historia


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Primeros Pasos

La enseñanza agropecuaria era tipo medio, no universitaria. Pero desde un principio los dominicos pensaron “en la posibilidad de incorporar la nueva Escuela de Agricultura en algún centro universitario, con el fin de que los títulos tuvieran validez oficial y superior”.

Los dieciocho primeros alumnos eran becados internos, no pagaban arancel. Entre las instalaciones contaba con dormitorios, camas, baños y servicios higiénicos, sala de comedor y cocina, todo lo necesario para vivir en condiciones cómodas. Los estudiantes se comprometieron una vez que egresaran a prestar su servicio social previo al recibo de sus diplomas para el ejercicio de su profesión. La Escuela desde su inicio se declaró internacional y su prestigio trascendió más allá de las fronteras, al incorporar estudiantes procedentes en su mayoría de El Salvador, Costa Rica, Panamá y otros países.


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Las aulas de clases fueron ubicadas en la vieja casona de la finca “Guadalupe”, que había sido acondicionada y adaptada a las nuevas necesidades y objetivos. En el primer semestre del primer año se impartieron las asignaturas según el plan de estudio: Orientación Agronómica, Horticultura, Botánica, Mecánica Agrícola, Anatomía, Literatura y Composición, Matemática y Filosofía de la religión, con una carga académica de 26 horas semanales en clases teóricas y 16:42 horas en prácticas de campo, además se contempló visitas a las comunidades rurales, haciendas y “viajes obligatorios de estudios dentro del territorio nacional”.

Los primeros catedráticos de la recién fundada Escuela fueron: Agrónomo Don José M. Esparza, catedrático de Orientación Agronómica en compañía del Profesor Don Juan Antonio Rodríguez, que impartía Contabilidad Agrícola, el Agrónomo Don Juan J. Barberena, profesor de Horticultura. Veterinario, Don Emilio Gutiérrez, profesor de Anatomía, Fray Santiago Pastor profesor de Avicultura y Fray Domingo del Pilar Fernández, profesor de Religión. Con la asesoría técnica de la Escuela Agrícola Panamericana, Zamorano, Honduras.

EXTENSIÓN RURAL
Fray Marciano Diez Tascón (O.P) historiador y escritor de la obra “Dominicos en Centro América. Siglo XX”, relata como se construyeron los primeros establos para el cuido y manejo de ganado vacuno, los modernos gallineros, las amplias porquerisas para los cerdos y sus crías. Además resalta el trabajo intenso en la siembra de pastos, maíz, sorgo, viveros para diversas clases de plantas y árboles hasta llegar a contar por lo menos con los medios aptos e imprescindible para la investigación, prácticas agrícolas y ganaderas había que conseguir los equipo más imprescindibles herramientas e instrumentos adecuados para el trabajo en la finca. Muy pronto se contó con un tractor, rastras y arados de hierro. Una institución norteamericana obsequió a la Escuela un equipo completo de laboratorio para el análisis de suelos, control de enfermedades de las plantas y del ganado… El primer y más difícil paso estaba dado”.

BENEFACTORES
El proyecto de la Escuela recibió el apoyó de muchos: La casona y la finca “Guadalupe” fue donada por la Srita. María Peregrina Maliaño. La Fundación López Carazo de Rivas contribuyó al sostenimiento con una pensión mensual, “a condición de que esta Escuela sea principalmente para jóvenes pobres”. El Dr. Evaristo Carazo Morales, quien ha sido calificado por la orden dominica como “insigne benefactor” ofreció por medios legales y seguros la cantidad de 40,000 córdobas para iniciar la obra. El gobierno entregó semillas y maquinaria.

REQUISITOS DE ESTUDIOS
Para ingresar, los estudiantes tenían que presentar los siguientes requisitos: Ser mayor de quince años de edad. Haber cursado satisfactoriamente hasta el tercer año de bachillerato y presentar certificado de buena salud y de buena conducta.


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